KEVIN CORDON, LA FE MUEVE MONTAÑAS

KEVIN CORDON, LA FE MUEVE MONTAÑAS

  • Autor de la entrada:
  • Categoría de la entrada:SABER MÁS

Kevin Cordon hasta hace bien poco era una jugador de bádminton guatemalteco bastante desconocido para el público en general.

Un jugador de 34 años de Guatemala que nació en la Unión en la región de Zacapa. Es cierto que a nivel centroamericano había cosechado muchos triunfos pero en el top mundial siempre ha estado sobre el top 50.

Hasta que este jugador veterano consigue meterse en las semifinales individuales y finalmente acaba cuarto en las Olimpiadas de Tokio.

¿que ha sucedido para que se produzca esta gran hazaña? Te lo cuento con todo lujo de detalles, sólo te avanzo que lleva meses entrenando en una Iglesia.

GRACIAS A DIOS LO HE CONSEGUIDO

Kevin nada más clasificarse para las semifinales olímpicas lo primero que hace es celebrarlo y darle gracias a Dios. Si no conoces esta conmovedora historia simplemente te podría parecer que se trata de un jugador creyente que da gracias a Jesús por lo proeza conseguida.

Pero es que la casa del señor está muy presente en este resultado. Verás allá por el 2020 Kevin Cordon estaba en su ciudad natal entrenando y preparándose para las Olimpiadas, cuando de repente su ciudad es azotada por el Covid-19.

Entonces las autoridades sanitarias deciden que el pabellón dónde Kevin entrena ha de ser convertido en hospital de campaña. Y es así cómo Kevin se queda sin lugar de entrenamiento.

Pero entonces recibe la llamada del señor y es cuando la fe empieza a mover montañas…

ENTRENANDO EN LA IGLESIA PARROQUIAL

entrenamiento-en-la-iglesia

Kevin no pierde la fe, sino que se aferra más a ella. Y así es cómo se dirige al párroco y le propone: «Tengo que seguir entrenando y el salón parroquial es el único lugar que dispongo para hacerlo».

El párroco no puede negarse a las plegarias de un feligrés cómo Kevin. Accede pero le encomienda: «El señor está contigo pero tú te encargas de todo».

Y así es como Kevin empieza a transformar el salón parroquial del centro católico de la Unión en una cancha de bádminton. Primero tapa todas las entradas de aire con nylon e instala unas luces.

Luego visita al alcalde y a la policía local para que le den su consentimiento. Recibido el apoyo de estas instituciones entonces habla con la federación para que le traiga una pista portátil y así instalarla dentro de la parroquia.

Y por último llega su entrenador de Indonesia hasta este municipio de 40 mil habitantes para seguir con los entrenamientos de Cordon. (hablando de indonesia, aquí puedes leer también la proeza de las jugadoras de indonesia en Tokio)

Y así es cómo toda la maquinaria se pone en marcha para que en Junio ya tenga Kevin su pista de bádminton lista para los entrenamientos.

EL ESFUERZO DA SUS FRUTOS

KevinCordon4

Desde ese lugar tan celestial todos los días el jugador guatemalteco se entrena. Su clasificación para los juegos Olímpicos la consigue después de duros días de entreno en esa pequeña Iglesia de La Unión.

Kevin cada día antes y después del entrenamiento daba gracias a Dios. Sin su ayuda y con la involucración de todo el pueblo su sueño se hubiese truncado.

Pero no, esa fe le llevó en volandas hasta Tokio. Y ahí encuentro tras encuentro y ronda tras ronda consigue llegar hasta las semifinales. Unas semis dónde cae con el vigente campeón Olímpico Viktor Axelsen.

Está claro que en este caso la fe ha movido montañas. Una fe y una perseverancia y esfuerzo de todo el pueblo de Guatemala para que Kevin logre este hito histórico.

Después de sus terceros juegos Olímpicos por fin a sus 34 años saborea las mieles del triunfo siendo el primer latinoamericano en llegar tan alto. Un triunfo labrado y forjado desde la fe y el amor a Dios.